¿QUÉ SON LOS THERIAN Y POR QUÉ SON TENDENCIA?



En las últimas semanas ha emergido con fuerza un fenómeno entre jóvenes que se identifican con animales: los therian. Lo que comenzó como una tendencia en redes sociales ya atraviesa debates sobre identidad, espiritualidad y salud mental. Aquí explico de forma clara qué son, de dónde vienen, cómo se manifiestan y por qué generan tantas reacciones.

¿Qué significa ser therian?

Un therian es una persona que siente, a un nivel profundo y personal, que su identidad interior está ligada a un animal. No se trata solo de disfraces o de practicar un hobby. Para quienes se autodenominan therian, la conexión es vivida como algo involuntario: describen sensaciones internas, instintos y experiencias que los acercan más a un animal que a su identidad estrictamente humana.

Al describir estas experiencias, muchos usan el término shifts (momentos en los que perciben que sus instintos animales dominan su conducta o percepción). Durante esos episodios pueden imitar movimientos, vocalizaciones o posturas propias del animal con el que se identifican.

Orígenes y diferencias clave

La identificación humana con animales no es nueva. Existen fenómenos relacionados pero distintos:

  • Furries: Grupo que suele usar trajes y arte para expresar afinidad por personajes animales. Es una subcultura creativa y lúdica.
  • Therians: Enfatizan la experiencia interna de identidad. No dependen de trajes; una cola, orejas o ciertos gestos pueden ser suficientes.
  • Bestialidad y otras prácticas: No deben confundirse. Ser therian no implica conducta sexual con animales ni actos ilegales.

En resumen, mientras los furries suelen centrarse en la estética y la comunidad, los therian hablan de una vivencia interior sostenida en el tiempo.

Cómo se manifiestan los therian en la vida real

Las formas de expresión varían, pero hay patrones frecuentes:

  • Elección de un “soul animal”: Lobo, perro, zorro o aves son comunes.
  • Movimientos y vocalizaciones: Caminar en cuatro patas, gruñir, aullar o imitar comportamientos animales.
  • Accesorios mínimos: Orejas, colas o detalles que ayudan a expresar la identidad sin necesidad de trajes completos.
  • Comunidades y encuentros: Reuniones en parques, grupos en redes y hasta anuncios de “escuelas” para aprender técnicas de movimiento y comunicación animal.

Un caso que llamó la atención fue el de un veterinario que recibió a un paciente adulto que se presentó diciendo que él mismo era el animal. Relató la sorpresa al preguntar la edad y escuchar:

"No, yo soy el animal."
"No, pues tengo 38 años."

¿Por qué causa polémica?

Las reacciones van desde la curiosidad y el respeto hasta la alarma. Las razones principales son:

  1. Choque cultural: Ver comportamientos inesperados en espacios públicos suele generar rechazo o burla.
  2. Dudas sobre salud mental: Algunos expertos y familiares consideran que ciertos casos podrían indicar trastornos o la necesidad de acompañamiento terapéutico.
  3. Malentendidos: Asociaciones erróneas con conductas peligrosas o sexuales alimentan la desinformación.

Hay, además, una tensión entre quienes lo entienden como una búsqueda espiritual o de identidad y quienes lo ven como un síntoma de la influencia de internet en las identidades jóvenes.

Cómo acercarse con respeto y sentido común

Independientemente de la opinión personal, conviene seguir algunas pautas para tratar el tema con empatía y responsabilidad:

  • Escuchar sin ridiculizar: Preguntar con interés y respeto evita estigmatizar.
  • Delimitar límites: Respetar el espacio público y la seguridad de todos; no todo comportamiento es apropiado en cualquier contexto.
  • Buscar ayuda profesional cuando sea necesario: Si una persona muestra deterioro funcional, angustia intensa o comportamientos de riesgo, es adecuado recomendar evaluación por profesionales de salud mental.
  • Evitar asumir lo peor: Ser therian no implica conductas ilegales ni daño a terceros por definición.

Reflexión final

El surgimiento de los therian en el debate público refleja cómo internet y las redes aceleran la visibilidad de identidades diversas. Algunas personas encuentran en esa identidad una forma sincera de conocerse y expresarse; otras lo cuestionan por razones culturales o de salud mental. El desafío social consiste en equilibrar el respeto por las experiencias personales con la protección del bienestar colectivo.

Más allá del sensacionalismo, conviene informarse, preguntar con respeto y no perder de vista que detrás de cada etiqueta hay personas buscando sentido y conexión.

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